Los videojuegos están actualmente muy presentes en nuestra sociedad, y se ha convertido en uno de los mejores medios de diversión para los jóvenes de ésta.
Sin embargo, para la mayoría de los adultos que no han nacido y crecido con estas tecnologías opinan que los videojuegos llevan de la mano más inconvenientes que aspectos positivos, ya que su manera de verlos se orienta más a favorecer el sedentarismo de sus hijos e hijas, a que no quieran hacer determinadas cosas o tareas por querer jugar a estos juegos, a no socializarse con los demás debido al aislamiento que los videojuegos le provocan, y creen que fomenta la violencia en muchos casos, por lo que se podría decir que existe una lucha constante entre padres e hijos debido a los videojuegos.
Pero tenemos que destacar que todo lo anterior no es del todo cierto, ya que los videojuegos son una buena herramienta no solo para la diversión, sino para el aprendizaje. A día de hoy, existen muchos videojuegos educativos que utilizan tanto los docentes en las aulas como los padres y madres en sus casas, que ayudan a aprender de una forma diferente donde los niños/as se ven más motivados, con un espíritu de superación de sí mismos ya que se le plantean retos constantemente que éste debe resolver para avanzar en el videojuego, y le ayudan a ser creativos entre otras cosas. Un ejemplo de un videojuego actual educativo es el Spore, en el que los niños/as son dueños de un pequeño animal virtual que va pasado por diferentes etapas ayudándole a entender la evolución de los seres vivos.
A su vez, existen juegos virtuales en los que los niños y niñas pueden interactuar juntos estando en diferentes lugares, o videojuegos en consolas como la Wii que fomentan el ejercicio físico y la socialización.
Para terminar, puesto que los videojuegos ya forman parte de nuestra sociedad de nuevas tecnologías, debemos sacarles el mayor partido posible, siendo conscientes también de los aspectos negativos que éstos pueden tener dosificando las horas dedicadas al juego dentro del ocio y del tiempo libre.
Nuria Muñoz Fragoso.
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